¿Pro-Vida o Pro-Aborto? Yo soy Pro-Alegría

Como la mayoría ya sabe, luego de que en Chile se legalizara el aborto en 3 causales, el siguiente paso a seguir de las organizaciones feministas y la organizaciones pro aborto fue comenzar a exigir el aborto libre. “Porque tres causales no son suficientes dicen algunas” o “aborto libre, seguro y gratuito” versan otras como su nueva bandera de lucha.


Comenzó marzo, y junto a él viene la supuesta conmemoración al día de la mujer. En ese día las feministas saldrán a las calles hablando de igualdad y derechos: Según ellas, igualdad. Según ellas, porque así como el hombre puede decidir no hacerse cargo del hijo que viene en camino (lo cual no es cierto, porque basta una demanda para que se le exija entregar la manutención) la mujer también puede decidir no hacerse cargo, por medio del aborto. Y mayores “derechos” para la mujer, entregándole la autoridad de asesinar al hijo que está en su vientre. Yo sé, yo sé, quizás usted está pensando: “pero el día de la mujer no se trata solo de aborto, hay otras áreas de la sociedad en las que se necesita mejorar”. Es por eso, mi querido lector, que lo invito a que este 8 de marzo abra sus ojos y agudice sus sentidos. Vea más allá del simple discurso, no se deje guiar por los slogan, sino que analice en profundidad cada acto, cada representación y cada discurso que se haga ese día, y verá lo que yo veo de los movimientos feministas


El feminismo de hoy no solo es un ataque al supuesto patriarcado, sino que un acto violento hacia toda imagen de lo femenino y, por sobre todo, a la maternidad.

Sí, tal como lo lee, el discurso feminista está cargado de un fuerte desprecio por la mujer que es madre.


El 8 de marzo se llenará de imágenes de la mujer luchadora, la obrera, la guerrera, la que todo lo puede, la irreverente, pero no veremos nada sobre la mujer madre. ¿Por qué? Porque una mujer que abraza su maternidad no aborta, y con eso, al feminismo se le cae el negocio. Es por esto que una de las mayores estrategias que hoy tienen los movimientos abortistas es situar a la mujer embarazada en una terrible encrucijada: Escoger entre la vida de su hijo o su propia vida. Si analizamos detenidamente sus discursos, nos podremos dar cuenta que siempre están cargados de emocionalidad por el sufrimiento que, según ellos, significa ser madre. Unen la maternidad con el término de la vida de la mujer.


No necesariamente una muerte física pero sí una muerte a su libertad, a su desarrollo, a su felicidad y a su propio bienestar. No es coincidencia que la poco divertida Jani Dueñas hablara de forma tan virulenta en contra de los niños en su rutina de humor en el Festival de Viña, que más bien parecía un discurso político. Insistió en lo molestos y caóticos que son los niños, según ella (como si ella hubiese nacido siendo adulta) y de lo maravillosamente descansada y adinerada que es la vida de una mujer que no tiene hijos.



Por otro lado, también encontramos el testimonio de la ex candidata presidencial Beatriz Sánchez, que no tiene pudor en reconocer que tuvo intenciones de abortar a su primer hijo y que, debido a la restrictiva ley chilena en aquella época, no tuvo la posibilidad de concretarlo. Uno de los objetivos de su discurso proabortista es establecer que los hijos no siempre son una bendición, y que, bajo ciertas circunstancias, la mujer debe tener el derecho de escoger terminar con la vida de su hijo. Por esta razón, existen feministas que incluso se autodenominan provida, pues dicen defender la vida de la madre frente a esta mentirosa encrucijada. En otras palabras, el discurso feminista establece que: Una mujer exitosa y empoderada es aquella que no tiene hijos. Y aquellos que se consideran pro-elección (pro-choice en inglés) empujan a la mujer, que está en un escenario complejo ante un doloroso abismo, a escoger entre su vida, su éxito o la vida de su niño.


Pero ¿Qué tan real es el discurso pro aborto?

Una de las claves del triunfo que tuvo el movimiento provida en Argentina es la consigna: “Salvemos a las 2 vidas”, porque con ella derribaron la mentira de que se debía hacer una elección. El movimiento provida argentino estableció una verdad: aquí no es necesario tomar una decisión, se pueden salvar ambas vidas, la de la madre y la del hijo. Ahora, con esto no quiero decir que no existan circunstancias difíciles, pero frente a la dificultad que puede traer un embarazo en un escenario complejo, un hijo viene con una carga de amor que fortalece el corazón de su madre, y le da fuerza y un propósito mayor para salir adelante. Esto es tan real, que una de las presentaciones que se hizo frente al Congreso en medio del debate de la Ley de aborto en tres causales, demostró cómo mujeres que se embarazaron en las peores circunstancias, por medio de una violación,  el 90% decidieron quedarse con su bebé, cuando recibieron un acompañamiento: ni siquiera quisieron darlos en adopción. Porque, aunque a la señora Beatriz Sánchez le produzca urticaria, los hijos no solo son una bendición, sino que son motivo de alegría, un incentivo para hacernos más fuertes, más valientes y para superarnos cada día. Es por esto que al defender la vida no solo nos consideramos provida, sino que somos pro-alegría, porque queremos anunciarle a cada mujer que está embarazada que, a pesar de sus difíciles circunstancias, su hijo es una bendición, y ¡motivo de alegría y celebración!

Es verdad que no será fácil y que habrá momentos en que deberá morir, pero a su egocentrismo. Sin embargo, como dicen Las Escrituras:

Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. Lucas 17:33 [La Biblia, RV1960]

Por lo tanto, no es extraño ver que aquella mujer que se resistió a abortar viva la alegría de haber tomado la decisión correcta, y disfrute del amor y la fortaleza que le entrega la tierna mirada y la dulce sonrisa de su hijo.

Fuente: https://mimomentopeachy.wordpress.com/2019/03/05/pro-vida-o-pro-aborto-yo-soy-pro-alegria/

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