Cuando los hombres se comportan como hombres y las mujeres como mujeres

Estimado lector, si estás viendo esto es porque te has enterado del relanzamiento del blog Mi Momento Peachy. Luego de más de nueve meses sin escribir, vuelvo a desenvainar la pluma, no sólo retomando la actividad bloguera con una nueva imagen, sino que con mucha expectativa de lo que Dios va ha hacer por medio de esta herramienta. Es por eso que desde ya ¡te doy la bienvenida! Y te invito a que te sientas en la libertad de comentar, compartir, y suscribirte al blog para que sigamos creciendo juntos.

Quisiera comenzar con un post acerca de un tema que me ha conmovido mucho en estos días: los distintos desastres naturales que han golpeado nuestro continente americano. En tan solo unas semanas hemos sido golpeados por dos huracanes y dos terremotos. La tecnología nos permite estar informados minuto a minuto de lo que ocurre y de los estragos que va dejando la naturaleza a su paso. Pero también es interesante ver cómo las crisis pueden hacer aflorar el lado más humano de las personas, nos sensibilizamos ante el dolor humano, nos volvemos solidarios, dejamos nuestras diferencias a un lado y nos ayudamos unos a otros (créame, cuando de desastres naturales se trata, los chilenos somos casi expertos).

Hubo una columna de opinión escrita por el  editor en jefe del diario electrónico Daily Wire, Ben Shapiro, que encontré muy conmovedora y real. Era el análisis de una imagen sacada en medio del Huracán Harvey que se viralizó en poco tiempo.



Según lo que explica Ben Shapiro en su columna, esta imagen ha sido conmovedora porque permite, tanto a hombres como a mujeres, identificarse con nuestra esencia. A pesar de que hoy estamos siendo bombardeados con ideas como: que los hombres y mujeres somos iguales, que la masculinidad y la feminidad son conceptos machistas, y que cada uno puede elegir si ser hombre o mujer sin importar lo que diga la biología; en medio de la crisis, la esencia de cada uno se hace visible, e imágenes como ésta nos despiertan el anhelo de volver a nuestro diseño: los hombres, de manera natural, buscan proteger a mujeres y niños, ayudándoles a atravesar el peligro; las mujeres, de manera casi instintiva, buscan resguardar la inocencia de los más pequeños, para que ellos tengan el privilegio de dormir en medio de la tormenta. La descripción casi magistral que hace Ben Shapiro acerca de la naturaleza masculina y femenina no es más que la descripción del diseño de Dios, quien nos creó diferentes y maravillosamente complementarios.

La Masculinidad

El mejor ejemplo bíblico de cómo es un hombre es Jesucristo. Aquel hombre valiente que amó tan profundamente que estuvo dispuesto a dar la vida por otros. Quien no buscó su propio bienestar, su fama, ni su riqueza, sino que vino para salvar a la humanidad. Fue humilde y misericordioso, pero al mismo tiempo valiente y firme. Habló con la verdad, por dura que ésta fuera, y no buscó agradar a los hombres, sino a Dios. Es por esto que cuando el apóstol Pablo habla de cómo el hombre se debe relacionar con la mujer, pone de ejemplo la relación de Cristo y su Iglesia.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Efesios 5:25 – 28 [La Biblia, RV1960]

Amar como Cristo ama, entregarse como Cristo se entregó, buscando el bien de su mujer. Si bien es cierto que este pasaje habla específicamente de la relación de esposos, un hombre que no sabe tratar con honor y respeto a la mujer, tampoco sabrá hacerlo con su esposa. Sin embargo, Dios ha puesto en la esencia del hombre este sentido de protección hacia la mujer y los niños, de tal manera que en los momentos de crisis, como lo es un desastre natural, los hombres se comportan como hombres. Y por más que los movimientos feministas insisten en hacernos creer que los hombres son seres despiadados, que nos maltratan y nos oprimen, en medio de la crisis, sabemos que podemos contar con ellos.

Es el diseño de Dios y Él demanda a sus hijos a que se comporten como tal.

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor. 1 Corintios 16:13 – 14 [La Biblia RV1960]

¿Sorprendido? Si te has detenido por primera vez en este pasaje, es posible que lo estés. Dios le dice a sus hijos: “compórtense varonilmente”. Sí, has leído bien, varonilmente. Dios demanda a sus hijos que dejen de comportarse como niños malcriados y que sean hombres que honren a Dios con su masculinidad y que reflejen la imagen que Él puso en ellos. Que sean valientes, responsables, esforzados y que se levanten a proteger al más débil, pues ése es el rol que Dios les dio y no deberían avergonzarse de ello, ni tampoco deberían permitir que la sociedad y la cultura le robe su diseño original.

La feminidad

Por otro lado, Dios no trata a la mujer como un adorno de flores dentro de la casa, como las feministas han tratado de hacernos creer. No, Dios la honra. Las mujeres que tenemos de ejemplo en la Biblia, son mujeres que honran a Dios con su obediencia y valentía, sin la necesidad de tratar de comportarse como hombres para hacerlo. Lee la historia de Ester, de Ruth, de Deborah, e incluso de María la madre de Jesús, y verás lo que te digo. Pero la mejor referencia que tenemos de cómo es una mujer que honra a Dios se encuentra en el pasaje de la mujer virtuosa.

 Ella es fuerte y llena de energía y es muy trabajadora. Se asegura de que sus negocios tengan ganancias; su lámpara está encendida hasta altas horas de la noche. Tiene sus manos ocupadas en el hilado, con sus dedos tuerce el hilo. Tiende la mano al pobre y abre sus brazos al necesitado. Cuando llega el invierno, no teme por su familia, porque todos tienen ropas abrigadas. Proverbios 31: 17-21 [La Biblia, NTV]

Como podemos ver en este pasaje de la mujer virtuosa, lejos de ser un adorno floral en medio de la casa, la mujer que agrada a Dios es una mujer esforzada y trabajadora, ¡llena de energía! Sin embargo, el trabajo que ella realiza no está centrado en sí misma, en alcanzar el éxito profesional, su bienestar económico, o lograr su desarrollo personal. Sino que trabaja por el cuidado de otros, busca el bienestar de su familia y de los más necesitados. Ahora, el desarrollo personal no es algo malo, el problema está cuando esto se convierte en el centro de nuestras vidas, y postergamos todo lo demás, y a todos los demás, en pos de nuestros logros personales. ¿Acaso no dice la Palabra que mejor es dar que recibir? Es por esto que frecuentemente nos encontramos con mujeres exitosas ante los ojos del mundo pero sumergidas en depresión o culpa, porque viven una vida centrada en sí mismas, en contra del propósito para el cual fueron creadas. Dios creó a la mujer con aquella habilidad de cuidar de otros, preocuparse hasta del más mínimo detalle, ese detalle que otros no ven. Y con la capacidad de actuar con ternura y compasión por el más inocente, conmoverse con la mirada amorosa de un niño y de fortalecerse con una de sus sonrisas.

Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua. Proverbios 31:25 – 26 [La Biblia, RV1960]

Mujer, no te dejes engañar por la necedad de este siglo, no permitas que este mundo te diga dónde está tu valor, ni que te engañe con falsos conceptos de libertad, pues tu libertad no está en tu falsa independencia, ni en el derecho a elegir abortar. Sino que está en Cristo y en vivir bajo el diseño de Dios. En la libertad que tienes de gozarte en tu familia y de disfrutar de ella. Y no se trata de que la mujer encuentra su valor y su identidad en ser madre, sino que se trata del corazón que Dios le dio, para impartir amor, consuelo y sabiduría. La mujer virtuosa se viste de fuerza y honor, confía y no teme al futuro, pues actúa con sabiduría, justicia y compasión.

La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente. Proverbios 19:14 [La Biblia, RV1960]

Si bien este pasaje habla de la esposa, una mujer que no es prudente, difícilmente será una esposa prudente. Y ¿qué significa ser prudente? Alguien que tiene cautela, moderación, templanza y buen juicio, que sabe discernir entre lo bueno y lo malo, y que no se guía por sus emociones sino que actúa con sabiduría. ¿Te identificas con esta hermosa definición? Si es así, eres una hermosa herencia de Dios. Si tu respuesta es no, es porque, posiblemente, por medio de las ideas de esta creciente cultura feminista te has alejado del diseño de Dios para ti.

Fuente: https://mimomentopeachy.wordpress.com/2017/09/21/cuando-los-hombres-se-comportan-como-hombres-y-las-mujeres-como-mujeres/

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